Dos cadáveres desnudos en la cama, reposando sus almas un instante eterno, observandose el uno al otro descubren que ya no hay nada, como en los sueños que no cumplieron. Como Alicia se perdieron en el encanto, en las maravillas de lo absurdo, lo insensato les rimó mejor y lo corriente...
Formas, luces, pasiones, recuerdan la cara del impertinente ladrón, ¿ladrón de pasiones? ¡ASESINO!
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